Este proyecto es una invitación para romper el tabú. Es un canal de inspiración y de información, tanto para quien vive el luto como para quien desea ayudar

¿Puedo sentir rabia?

Fuimos criados pensando que no debemos bajar la guardia frente a este sentimiento. Sin embargo, en la hora del luto, cada reacción es única y, por esto mismo, importante. La rabia es la reacción natural al dolor, pues representa el despertar del entorpecimiento.

Priscilla Westra / Unsplash

El luto puede ser explicado con el ejemplo de la amputación. Inicialmente, es imposible creer que ya no se tiene una pierna. Usted ve la cama vacía y mira de reojo mientras le cambian la curación. Pero todo eso todavía continúa pareciendo una pesadilla irreal que va a acabar rápidamente. Usted siente los dolores fantasmas que lo hacen creer que su pierna aún está ahí, a pesar de que ella ya no esté ahí – y no vaya a estarlo nunca más. Cuando usted comienza a intentar caminar de nuevo, la comodidad de la negación se acaba y usted asimila que la pierna ya no existe. Es ahí cuando comienzan a abrumarlo la frustración, el dolor, la rabia, la decepción, la furia y muchos otros sentimientos demasiado profundos para ser descritos.

Los sentimientos son únicos. La forma como usted reacciona también es única. En algún momento, su luto va a generar rabia. Muchas personas tienen dificultad para entender esta palabra y este sentimiento: imaginamos la rabia como un enorme malhumor y una pérdida de control. Muchos de nosotros fuimos criados pensando que no debemos sentir rabia, entendiendo este sentimiento como un sinónimo de odio. La rabia es la reacción natural al dolor. Siempre que algo nos hace daño, que estamos heridos, hay una reacción que puede ser identificada como rabia. Podríamos llamarla de otra forma – frustración, tristeza, decepción-, pero todo eso proviene básicamente de la misma emoción, la rabia. En algún punto, esos sentimientos tendrán que emerger. Usted puede sentirse más irritado y bravo. Usted puede verse a sí mismo reaccionando de forma exagerada a algunas cosas que usted ni siquiera habría notado algunos meses atrás. Eso es la rabia. Es más una etapa de su duelo, es la etapa de la reacción.

La rabia es saludable. Aunque puede llegar a asustar a su familia y a sus amigos, la rabia es la fuerza motriz dentro de usted que lo ayudará a continuar su camino. Básicamente, lo que ocurre es que tocamos fondo, nos enfurecemos y comenzamos a luchar. La rabia significa que sus sentimientos están despertando del entorpecimiento y de la negación que se habían apoderado de su luto. El único problema con la rabia es que ella no fluctúa. La rabia debe ser direccionada hacia alguna cosa o hacia alguien. Existen algunos objetos que parecen ser “sagrados”, pero que pueden ser bastante apropiados para servir como blanco de nuestros sentimientos.

Entienda mejor:

La rabia y el fallecido

Frecuentemente, la rabia será direccionada de forma irracional. Es común sentir rabia hacia la persona que se ha ido. “¿Cómo pudiste abandonarme así?” “¿Por qué no te cuidaste?”. Esto parece irracional, hasta tal punto que la misma persona en cuestión puede llegar a dudar de su propia salud mental. Las personas que perdemos pueden ser un blanco saludable para la rabia. Es irracional, pero no es algo enfermizo. Y sí, sus familiares o amigos pueden no entenderlo.

La rabia y Dios

Dios no es un blanco tan malo para direccionar su rabia. Tal vez Dios sea la suficientemente grande como para soportar su rabia y entenderla. Usted nunca tendrá una relación saludable con alguien si no tiene derecho a sentir rabia hacia ella. El miedo más grande es sentir rabia hacia Dios y nunca más volver a quererlo. Aquellas personas que no superan esto, probablemente se sintieron atacadas, criticadas o juzgadas cuando sintieron rabia y tuvieron que armar sus defensas. La rabia hacia Dios sólo se supera en la ausencia de juicios o, también, cuando los juicios son ignorados. Está permitido sentir rabia hacia Dios.

La rabia y los amigos

Los amigos dirán las palabras equivocadas, aquéllas que usted no quería oír. Usted va a ponerse bravo. Una abuela, que perdió a un nieto en un accidente de carro, oyó a un amigo comentar que ella tenía suerte de ser “solo la abuela”. Una madre, que perdió a su hija adolescente, oyó a una amiga decir que “tal vez su hija no iba a convertirse en un buen adulto y que entonces Dios se la había llevado antes de que ella tuviese esa decepción”. Muchas personas cercanas dirán que “saben cómo usted se siente”. Ellos simplemente creen que tienen que hacerlo sentir mejor e intentan, de todas las formas posibles, “sacarlo” del luto.

La rabia y usted

La rabia cuyo foco es interno es peligrosa. Cuando el blanco es usted mismo, no habrá lógica o teoría que pueda probarle que la muerte no fue culpa suya. La culpa en el proceso del luto es la rabia dirigida hacia adentro. Esa es la única rabia que debe ser redireccionada. El primer paso es asumir que usted está con rabia, sin negación. Identificar y reconocer su propia rabia es la mejor forma de hacerlo. Este redireccionamiento comienza cuando usted logra decirse a sí mismo: “Sí, estoy con rabia y soy libre de sentirla”.

Enfrentando su rabia

Las respuestas físicas ayudan: dar un martillazo, darle un puño a una almohada, pegarle al colchón. Liberar energía física ayuda. Gritar cuando lo desee, sin vergüenza, sin límites. Gritar muy fuerte. Sacar todo. Contarle a todo el mundo que está con rabia, que está muy bravo, sin censuras. Mantener la rabia dentro de sí mismo puede ser más arriesgado que el hecho de que alguien piense que usted está loco.

*Texto inspirado en el libro “Las dimensiones del luto” de Doug Manning.