Este proyecto es una invitación para romper el tabú. Es un canal de inspiración y de información, tanto para quien vive el luto como para quien desea ayudar

No hay comparación

Algunas personas lo hacen sin pensar. Otras lo hacen tratando de ayudar. Pero comparar sufrimientos ―y soltar frases como "ah, pero usted no sabe cómo es perder..."― no hace bien a nadie. Cada luto es único, al igual que cada historia de amor.

 

unsplash_jenniferburk

“Podemos tratar de ‘medir’ nuestro luto para justificar la profundidad de nuestro dolor, o para recordarnos que podría ser peor. Pero tratar de establecer una jerarquía de sentimientos no hace bien a nadie”. Cuando leí esta nota en el sitio americano Modern Loss, que al igual que el ¿Y si hablamos del luto? trata el tema del luto sin tabúes y con mucho cariño, entonces me acordé de uno de los primeros aprendizajes que tuvimos al comienzo de nuestro proyecto.

Cada luto es singular.

No puede y tampoco debe ser comparado.

Para aquellos que desconocen, una de las primeras actividades que realizamos ―mucho antes de existir este sitio― fue pedir para que conocidos y extraños relaten su experiencia de luto para un estudio. En ese momento, a finales de 2014, no sabíamos a ciencia cierta cómo podríamos ayudar a otras personas y tuvimos la idea de empezar escuchando a más personas y luego llevamos nuestras percepciones a los expertos en el tema.

En unas pocas semanas, recibimos más de 170 correos electrónicos con relatos abiertos y muy emocionantes de varias partes del país. Algunas personas habían sufrido pérdidas recientes, como el padre que contó el suicidio de su hijo ocurrido a menos de un mes. Otros rescataron recuerdos de 20, 30 e incluso 40 años.

Aunque encontramos diversos sentimientos y acontecimientos compartidos, entendemos, después de los primeros diez testimonios leídos, que cada historia de amor era única y así era cada luto vivido.

Quedó claro cómo “el luto” es una abstracción: cada uno vive el suyo, o los suyos. E incluso aquellos que pasaron por más de una pérdida ―y recibimos algunas historias así, inclusive mi propio testimonio― se refieren a los lutos, en plural. Cada pérdida genera sentimientos y reacciones propias puesto que depende de la relación con quien fue y también del momento de vida, de la red de apoyo, de la personalidad y fe, etc.

Lo curioso es que, a pesar de la singularidad de que el luto es obvio para terapeutas y especialistas, para el sentido común es a menudo ‘una cosa solamente’. Quizás la falta de conocimiento sobre el tema hace que muchos vean al luto como una experiencia única. O, en otros casos, como media docena de experiencias ordenadas en una jerarquía de valor, siendo la pérdida de un hijo innegablemente la experiencia más difícil. Pero como nos advierte el artículo de Modern Loss, no ganamos nada al tratar de medir y jerarquizar el sufrimiento de los demás. Por el contrario, sólo cuando entendemos las singularidades de cada experiencia es que realmente conseguimos practicar la empatía y acoger el proceso de cada uno.

___

Para quien lee en inglés, conozca el trabajo de Rebecca Soffer y Gabriela Birkner, fundadoras del sitio Modern Loss.