Este proyecto es una invitación para romper el tabú. Es un canal de inspiración y de información, tanto para quien vive el luto como para quien desea ayudar

Esté presente. Escuche más y hable menos

Las palabras que le podemos decir a alguien que ha perdido a un ser querido son simples y delicadas: “lo siento mucho” vale más que cualquier consejo o frase vacía que no tiene ningún efecto.

Imagen: Dominik Martin

La mayoría de las veces, la intención es muy buena. Nos sentimos en la obligación de decir algo y por esto recurrimos a clichés y mensajes que creemos subirán el ánimo de la persona enlutada. En caso de dudas, es mejor no decir nada “original”. Un “siento mucho tu pérdida” es mucho mejor que alguna frase “animadora” que intenta mostrar el lado bueno de algo que difícilmente tiene un lado bueno. Para entender mejor lo que puede hacer (y lo que no), a continuación sigue una lista de sugerencias sobre lo que ayuda y lo que no ayuda:

Ayuda

      Esté presente: llame, escriba una carta, mande un email, programe una visita.

      Entienda y acepte que cada persona tiene su propia manera de vivir el luto. No existe una manera “normal” o “anormal”.

      Incentive la persona a hablar.

      Esté preparado para escuchar.

      Cree un ambiente o una circunstancia tales en los que la persona se sienta cómoda para expresarse.

      Tenga en cuenta que el luto puede ser muy largo, no existe un plazo “formal”.

      Intente entrar en contacto en las fechas difíciles, tales como en los cumpleaños o en Navidad.

      Ofrézcase para desarrollar tareas prácticas: solucionar cuestiones en el banco, llevar y buscar a los niños en el colegio, ayudar a arreglar la casa, etc.

      Dé pequeños regalos que consuelan: una torta, unas flores, una tarjeta, un libro.

      Recomiendo terapeutas, grupos de ayuda o páginas web como la nuestra.

No ayuda:

      Evitar o huir de las personas enlutadas.

      Usar frases y expresiones como: “Vas a superar esto”, “el tiempo todo lo cura” o “es mejor así”.

      Comparar pérdidas.

      Imaginar que otras pérdidas o situaciones más trágicas pueden servir de consuelo.

      Creer que está bien no ir al funeral porque “no le gustan esas cosas”.

      Pensar que decir que la persona “al menos” ya no está sufriendo disminuye el dolor de aquél que permanece.

      Decir cualquier cosa que comience por “al menos”.

      Creer que hay una jerarquía en el luto y que perder una abuela puede ser menos doloroso que perder a una madre.

      Decir que la vida sigue, que ya debería ser una situación superada.

      Creer que es extraño que la persona no quiera hablar.

      Forzar a que la persona hable, asustarse o intimidarse con posibles reacciones de rabia.

      Subestimar lo difícil que puede ser emocionalmente para usted el dar apoyo a un enlutado: recuerde cuidarse.