Este proyecto es una invitación para romper el tabú. Es un canal de inspiración y de información, tanto para quien vive el luto como para quien desea ayudar

El club del que nadie quiere ser socio

En un post del blog colectivo Medium, la neoyorquina Janine Gianfredi escribe sobre su ingreso al club de los que perdieron a sus padres. Es un club al que nadie quiere entrar pero donde sus miembros se apoyan y acogen con cariño y sabiduría a los “nuevos socios”. Basándose en su experiencia, Gianfredi ofrece consejos sobre cómo actuar y ayudar a quien está pasando por el difícil momento de perder a uno de los padres.

“Durante el velorio de mi padre el año pasado, una vieja amiga se me acercó. Ella había perdido a su padre diez años antes, a los 20, en un momento en el que los amigos no están en forma para ayudar en cosas serias. Yo todavía me pregunto si la ayudé de alguna forma. Ella me dio un abrazo y me dijo: ‘Bienvenida al Club de los Padres Muertos. Nadie quiere ser miembro, pero al menos nos tenemos los unos a los otros’”.

El texto completo, en inglés, se encuentra en la página de Janine en Medium. Transcribo aquí sus excelentes consejos:

Imagen: Davide Ragusa

Comparta sus recuerdos: su experiencia con su padre o su madre es única, con muchos momentos vividos en privacidad. Los días siguientes a la muerte de mi padre, muchas personas que lo amaban mandaron emails y textos con pequeñas historias y recuerdos sobre él. “Su postre favorito era la sfogliatella; todos se sentían especiales y amados a su lado; él nunca se ponía bravo”. Pequeños misterios de la vida de mi padre me fueron revelados en esas cartas y yo las consumí ávidamente.

Entre en contacto: Mande mensajes de texto, llame, ponga emoticones de corazoncitos en Facebook. Realmente hace una diferencia. Y por favor, no intente comparar la pérdida de un amigo con una experiencia propia de pérdida, tipo “cuando mi abuela murió…”. No es el momento.

Escriba tarjetas: Yo recibí una tarjeta escrita a mano por cada uno de los miembros del Club de los Padres Muertos que yo conocía. De ahora en adelante, nunca voy a saltarme este paso tan simple de escribir mi amor y mis pensamientos en un pedazo de papel.

Mande comida: Un gran amigo de mi padre pidió un buffet a su restaurante favorito para ofrecerlo después del funeral. Otro mandó una canasta de “confort food” en medio del día. Otro trajo paquetes de bagels. En los días que nadie mandó comida, mi madre y yo nos pasamos a las donuts y al Chardonnay.

No pida disculpas: Algunos amigos mandaron tarjetas y flores algunas semanas después del fallecimiento de mi padre. Ellos siempre comenzaban con una disculpa. “Siento mucho haberme demorado”. Nosotros no hacemos un inventario de quién mandó qué y cuándo. Las flores que llegan meses después me recuerdan su amor, la cosa más importante que los miembros del Club de los Padres Muertos intenta preservar.

Sea comprensivo: Nuevos miembros del Club de los Padres Muertos pueden ser pésimos amigos durante un tiempo. Algunos pueden ser poco aplicados en el trabajo y otros se sumergen en él. Algunos quieren festejar, otros quieren esconderse en un hueco. Ellos pueden estar sufriendo cambios que algunas veces serán para siempre. Perdónelos y manténganse firme a su lado.

Recuerde: Algunos meses después, una amiga me llevó a almorzar y me preguntó: “¿Cómo estás ahora? Yo sé que no es un sentimiento que pase tan fácil”. Ella me sorprendió. Yo estaba baja de guardia y percibí que no estaba tan bien. Para mí, un año después parecía mucho peor que un mes después. Por eso, significa mucho para mí cuando las personas me recuerdan el recordarlo.